"Las críticas no serán agradables, pero son necesarias". Winston Churchill.

domingo, 23 de julio de 2017

Red Hot Chili FIBbers

El FIB este año era diferente, se decía. Esa etiqueta de "festival diferente", alternativo, alejado de cualquier atisbo de "comercial" dejaba paso a una edición donde se ampliaban los registros y los grandes nombres eran los reclamos. Quizás sea una ventaja el no haber conocido ese "otro Benicàssim", porque así uno no lo hecha de menos. 

Tras una primera jornada, la del Jueves, en la que The Weekend fue el gran protagonista (primer síntoma de esa mutación de registros), el Viernes los más esperados eran los ingleses Foals. Sin duda, confirmaron su estatus de banda de moda con un gran espectáculo de luces y sonido que hizo vibrar a los muchos fans que casi llenaban el escenario principal. A medio camino entre el pop-rock de Coldplay y el rock alternativo de Radiohead, los de Oxford completaron una más que notable actuación. No así un clásico como los Planetas, que a pesar de darlo todo, unos problemas de sonido les lastraron. Los otros triunfadores de la noche fueron 2 Many DJ's. Con su peculiar estilo, mezclando momentos de pausa con otros de locura absoluta, los belgas firmaron una fantástica sesión de música electrónica, con momentos sublimes como los remixes de Kids o Pump Up the Jam, dos de sus clásicos.

Pero los fibbers del 2017 habíamos acudido allí por lo del Sábado, no nos engañemos. El intenso sol de la mañana dejaba paso a unas nubes y una brisa por la tarde auguraban una jornada perfecta. Los asistentes llenaban las calles de Benicàssim (mejor dicho, los bares de Benicàssim) en las horas previas, y en el ambiente, en las continuas risas, se intuía que no era un día cualquiera. El cartel prometía, con los Red Hot Chili Peppers como grandes protagonistas. Uno no sabe aún hoy si había más camisetas de los californianos o personas por las calles del pueblo castellonense. A las 17:00 de la tarde ya eran decenas los que esperaban a las puertas del recinto. Una hora y media después conseguían su premio al llegar a la carrera a los pies del Escenario Las Palmas... aunque Kiedis, Flea, Smith y Klinghoffer no saldrían hasta casi 5 horas después.

Pero había mucho antes de eso. Y muy bueno. Uno de los atractivos de un Festival de música es el descubrimiento de grandes bandas que no sabías ni que existían. Es el caso del cuarteto de veinteañeros que abrían el telón de ese mismo escenario principal. Con una templanza, una fuerza y una presencia impropias para su edad, estos irlandeses se marcaron casi una hora de fantástico rock británico. Mención aparte merece Pete O'Hanlon, el chico del bajo, una auténtica maravilla con un talento y personalidad arrolladores. The Strypes seran grandes. Mientras, en el escenario Visa (el segundo en importancia) Las Kellies y Marika Hackman sonaban muy bien, y empezaban a atraer a unos oyentes que serían multitud con la irrupción de un clásico: La Mala Rodríguez. La jerezana parecía disfrutar como si fuera su primer día (y así lo era en Benicássim, como ella misma recordó) y se marcó un gran directo con su cuidada coreografía y alguna que otra sorpresa (como las pistolas de agua que ella y sus bailarinas sacaron a las primeras notas de Mátale). De vuelta al escenario Las Palmas, llegaba la hora de otro de los más esperados. Aunque uno no se acaba de acostumbrar a verle sin su hermano a la izquierda, Liam Gallagher sigue impresionando en sus conciertos. Con esa pose chulesca, desafiante y sus manos en la espalda mientras canta, el de Manchester sabía a la perfección cómo ganarse al público. Empezar con Rock 'n' Roll Star y Morning Glory es ir sobre seguro. Con unos fans ya totalmente entregado (sobretodo los muchos británicos allí presentes) alternó a partir de ahí temas de su nuevo disco en solitario (Wall of Glass y Chinatown son muy buenas) con otros clásicos de Oasis como Slide Away o un precioso acústico de Wonderwall. Con el himno de los 90 el pequeño de los Gallagher cerró una actuación en la que nadie pareció echar de menos al hermanísimo. 

Y justo después, ellos. Tras el "huracán Liam" allí ya no cabía un alfiler. El lleno era absoluto y los Chili Peppers no defraudaron con la primera: Around the World, un clásico. Y, claro, la multitud ya entregada desde el minuto 1. Los Red Hot saben lo que hacen, por eso siguieron con dos temazos como Dani California y The Zephyr Song. Tras este abrumador comienzo, empezaron a mezclar algunos de sus hits con canciones de su último álbum, The Getaway, mucho menos coreadas por el público, como es lógico. Y, cómo no, tampoco faltaron los clásicos solos de Flea, Smith y Klinghoffer con su bajo, batería y guitarra respectivamente, un signo distintivo del grupo. Sin perder un ápice de la energía que los caracteriza y con un montaje espectacular con hasta 5 pantallas en el escenario, más las dos de los laterales, los norteamericanos consiguieron hacer vibrar al personal que abarrotaba aquello, como si estuviésemos en los 90. Californication, Under the Bridge y By the Way también, ahí es nada, para poner el colofón por todo lo alto con un espectacular Give it Away. Y es que... ¿a quién le importa que no hayan sacado un buen disco en 10 años?

Ya poco importaba lo que llegara después... aunque el Domingo tenía los reclamos de Love of Lesbian y Kasabian. El FIB'17 fue, por tanto, un exitazo en cuanto a asistencia, con el pico de los 53.000 espectadores que llenaron aquello el Sábado. Es cierto que puede haber perdido esa esencia de antaño, pero ahora Benicàssim parece estar abriéndose a más registros, más artistas y, sobre todo, más público. Y si en tu recinto suenan Oasis o Red Hot Chili Peppers... ¿de verdad se está traicionando lo tradicional?



miércoles, 25 de enero de 2017

Somos nosotros

Ha vuelto a pasar. Una desgracia de un personaje público ha servido de nuevo para que saquemos lo peor de nosotros, otra vez a través de las redes sociales. Y sabemos que no es nada nuevo, lamentablemente. Sobre todo en Twitter, esa gran conversación donde todos cabemos, se pueden ver a diario auténticas barbaridades. Da miedo pensar el tiempo que perderán al día los famosos bloqueando a seguidores...

Esta semana un caso ha saltado a los medios, quizás debido a su extrema gravedad. La muerte de la cantante y modelo Bimba Bosé ha sido utilizada por muchos, aunque parezca mentira, para mofarse de su popular tío Miguel Bosé. Los tuits se han publicado por todos sitios, y son tan detestables que casi mejor no volverlos a mostrar. El debate en los medios (y también en la calle) con este tema suele girar en torno a cómo denunciar y castigar a estos individuos a través del Código Penal. Qué opciones hay y cuáles deberían haber. Es importante, está claro. Esos mediocres deben ser identificados y pagar por ello... pero no olvidemos que esto no es más que una medida correctora, a posteriori. Si de verdad se quiere acabar (o al menos reducir) el problema en el futuro hay que ir al origen, a la causa de verdad, que no es otra que la falta de educación. A evitar que vuelva a pasar. Sí, una vez más, la importancia de la educación en la sociedad. No conviene olvidarlo... y no estaría de más que se hablara algo más de ello. Pero quizás lo más sorprendente sea esa reacción tan común (cada vez se oye más) de echar la culpa a las redes sociales, "al Internet", como si fuese un ente de "nosesabedonde", donde habita "nosesabequien". Ocurre mucho con las generaciones más mayores, diciendo que ahí sólo hay maleducados y gente violenta. No se han enterado. Las redes sociales no son "otro país" que ha surgido los últimos años con el fenómeno Internet. Tan sólo son un altavoz, un jugoso escaparate donde esa gente, antes sólo sufrida por sus círculos íntimos, exhibe ahora su mediocridad. Pero siempre han estado ahí.

Puede parecer una obviedad todo esto, pero lo que es es algo muy serio. Si nos seguimos quedando en análisis superficiales, despreciando la importancia de una educación de calidad, considerando a esos violentos y maleducados como algo ajeno a nosotros, o a las redes sociales como "un mundo aparte", no sólo no evitaremos que vuelvan a ocurrir... si no que tendremos más. Cojamos el toro por los cuernos. Ampliemos el análisis, seamos realistas y hagamos autocrítica. Porque toda esa gente también somos nosotros. Y sólo aceptándolo podremos empezar a cambiar.