"Las críticas no serán agradables, pero son necesarias". Winston Churchill.

jueves, 22 de mayo de 2014

Motivos para creer

Pues al ataque. Así de simple se expresó Luis Enrique cuando se le preguntó ayer en su presentación cómo jugará el Barcelona la próxima Temporada. Parece una obviedad, pero define muy bien cómo piensa el nuevo entrenador azulgrana. Un tipo peculiar, que huye de tópicos, con un mensaje claro, y que parece tener todo bajo control ante los periodistas. Parece una tontería, pero bajo mi punto de vista ese “talante” es fundamental en Can Barça. Me recuerda mucho a Guardiola en ese sentido, y fue uno de los hándicaps que tuvo Martino. Repasando la rueda de prensa de su presentación podemos hacernos una idea de lo que hablamos.


PARECIDO CON GUARDIOLA
Está claro que es injusto compararle ya con Guardiola. Ayer, cuando se le preguntó, prácticamente repitió lo que dijo Tito Vilanova en su día: “todas las comparaciones con Pep las voy a perder”, pero sí es cierto que el asturiano tiene un perfil muy parecido al de Santpedor. Y eso son buenas noticias para el barcelonismo. Además de esa misma actitud cara a la prensa, comparten una idea futbolística, la de salir a dominar los partidos y tener el balón, junto con una gran presión en campo contrario para recuperarlo cuanto antes. La mayoría de la plantilla ya sabe de qué va esto, y ese es un camino que Luis Enrique por suerte ya tendrá en parte recorrido. También se trata de un exjugador culé muy querido, siendo incluso capitán del equipo en sus últimos años. Si consigue transmitir a sus jugadores sólo una tercera parte de la ambición y entrega que él tenía como jugador ya tendrá mucho hecho.

LOS PROS
Analizando las ventajas que a priori tiene su designación, para mí hay una que destaca sobre el resto. Este equipo necesita un cambio de rumbo, alguien que llegue con ilusión y que le dé un nuevo impulso. Tras un año decepcionante, y en el que se observó una alarmante desidia por parte de los jugadores (sobre todo en los últimos meses), Luis Enrique llega con la misión principal de volver a motivarles. Y no le temblará el pulso a la hora de realizar cambios en la plantilla si así lo considera. Carácter desde luego le sobra para ello. En ese aspecto creo que es la antítesis de Tata Martino. El argentino aterrizó con la idea de tocar poco, sin introducir apenas cambios, y dotando al grupo de cierta autogestión. Se ha demostrado que fue un error.
En ese llamado “entorno”, tan influyente en Barcelona, ya se van viendo síntomas de que Lucho se lo está empezando a ganar. Los dos periódicos deportivos más influyentes en Cataluña, mostraban un gran optimismo hoy en sus portadas: “ILUSIONA Y CONVENCE” titulaba Sport, mientras que Mundo Deportivo abría con “LIDER TOTAL”. Además, ya en la presentación se empezó a observar cierta complicidad entre periodistas y entrenador, lo que hace augurar una buena relación, al menos de entrada.
Otro punto a favor es la apuesta que hará por la cantera. Estuvo tres temporadas al frente del filial azulgrana y sabe a la perfección cómo trabaja el club sus categorías inferiores, además de conocer a muchos de los integrantes actuales del Barça B y algunos del primer equipo, con los que trabajó. Este hecho, en un club que destina tantos recursos y trata tan bien el fútbol base como el Barcelona, es fundamental.

LOS CONTRAS
Dos son los hándicaps principales que sus detractores le achacan, pero que a mi parecer no lo son tanto. La falta de experiencia no creo que sea un impedimento. El Barcelona es un club peculiar, con un entorno especial, y no necesita de entrenadores experimentados para que se logren éxitos. Miren los casos de Rijkaard y Guardiola. Ambos eran apuestas totalmente arriesgadas, sin apenas experiencia en los banquillos, pero sus elecciones resultaron muy exitosas basándose en el buen talante con la prensa, la buena relación con los jugadores (al haberlo sido también ellos) y su gusto futbolístico. Luis Enrique es ese mismo perfil.
La otra gran duda es su paso por la Roma, que terminó en decepción. Se le eligió para liderar un gran cambio en el club, implantando un sistema de juego totalmente innovador allí y con muchos cambios en la plantilla, y no se tuvo paciencia con él. Además le tocó sufrir la adaptación a la complicadísima liga italiana. Tras un año discreto en cuanto a resultados (quedaron fuera de Europa), él mismo decidió marcharse aludiendo que se sentía agotado y sin fuerzas para seguir. Sus continuas disputas con la prensa eran un reflejo de que nunca se sintió cómodo, y aunque el club romanista lo intentó evitar, decidió tomarse un año sabático para recuperar fuerzas.

Y es que Luis Enrique, como gran amante de este deporte que es, vive el día a día de la forma más intensa posible. En eso también recuerda mucho a Guardiola. Son el mejor ejemplo de entrenadores perfeccionistas, que cuidan el más mínimo detalle, y que prácticamente cada minuto del día están pensando en fútbol. Pero cuidado, esta virtud también es un arma de doble filo. Y es que para que esa dedicación llegue a buen puerto necesita de la colaboración de sus jugadores, que crean ciegamente en él para cumplir sus exigencias. Pep lo logró, los convenció, y está por ver si Luis lo conseguirá. Sin embargo, hay un factor que es la clave de todo, que está por encima del resto y que marcará en gran medida el éxito o no de este nuevo proyecto azulgrana: Recuperar a Leo Messi. Ese será el mayor reto de Luis Enrique.

viernes, 9 de mayo de 2014

En igualdad de condiciones

8 eliminatorias a 7 partidos. 4 de ellas resueltas por 4-3, 1 por 4-2 y tan sólo 2 se decidieron con cierta claridad, 4-1 y 4-0. Hablamos de la primera ronda de los Playoffs de la NBA, que se disputan actualmente en Estados Unidos. La asombrosa igualdad que muestran es un reflejo perfecto de cómo funcionan las grandes ligas norteamericanas. Y es que, además del baloncesto, también en fútbol americano, hockey o béisbol existen multitud de equipos con opciones serias de luchar por el título cada año. ¿Cómo es posible? Desde España, y yo diría Europa en general, esto nos parece una auténtica utopía, ya que nosotros estamos acostumbrados a todo lo contrario. Aquí, salvo alguna sorpresa puntual cada X años, únicamente pueden competir los dos o tres equipos de siempre, debido a las gigantescas diferencias entre presupuestos. Tal vez debamos dejar el orgullo de lado y aprender de lo que pasa al otro extremo del Atlántico.

Como decíamos, las eliminatorias por el título en la mejor liga de baloncesto del mundo no podían empezar más emocionantes:


Salvo Miami Heat y Washington Wizards, que resolvieron con comodidad sus compromisos, lo cierto es que la igualdad en las otras seis eliminatorias ha sido evidente. Especialmente sorprendente son los casos de los dos equipos que terminaron como líderes de Conferencia la temporada regular, San Antonio Spurs y Indiana Pacers. A priori, este hecho debería hacernos pensar que pasarían cómodamente de ronda, y nada más lejos de la realidad. Dallas Mavericks y Atlanta Hawks eran sobre el papel claramente inferiores, pero tanto los de Texas como los de Indiana tuvieron que sudar sangre para eliminarlos en siete partidos. Los cruces entre Houston Rockets – Portland Trail Blazers y Los Angeles Clippers – Golden State Warriors en cambio sí se presentaban más igualados, sobre todo por la calidad de las cuatro plantillas. Los encuentros no decepcionaron y terminaron decidiéndose con 2-4 y 4-3 respectivamente, con impresionantes exhibiciones ofensivas. Pero fue el emparejamiento entre Toronto Raptors y Brooklyn Nets el que más emoción tuvo. Después de seis intensos partidos, un tapón de Paul Pierce en el último segundo del séptimo disputado en Canadá dio el pase a los neoyorkinos. Todo esto nos deja bien claro lo complicado que es ganar cada encuentro en la NBA, y nos brinda unas apasionantes semifinales de Conferencia. Pero es que, analizando los equipos que ni siquiera se clasificaron para Playoffs, la sorpresa aún es mayor. Que instituciones tan históricas como Los Ángeles Lakers, Boston Celtics o New York Knicks se hayan quedado fuera confirma aún más si cabe la igualdad de la que hablamos. Y la verdad es que lo de este año no es casualidad. Para definir cómo funciona la NBA podríamos hablar de tres aspectos. El primero y creo que principal es el llamado límite salarial. Las 30 franquicias disponen de un mismo tope presupuestario (en torno a los 70 millones de dólares) destinado a los salarios de los jugadores, y el que se pase debe pagar una tasa en forma de multa. La alta cuantía de estas provoca que los equipos apenas se excedan. Esta medida evita que los equipos con mayor potencial económico sean los únicos con opciones de fichar a los mejores. El segundo punto a destacar es cómo las franquicias reclutan jugadores. Existe la posibilidad de fichar digamos de forma convencional, como en el resto del mundo, ya sea desde ligas menores norteamericanas o desde el exterior, pero la fuente de entrada principal a la NBA es a través del Draft. Se trata de un sorteo anual mediante el cual los equipos eligen de entre los mejores jugadores universitarios a sus preferidos. El orden de elección se decide por sorteo y, para incidir en la igualdad de la competición, a los equipos peor clasificados se les otorga mayores probabilidades estadísticamente hablando. Así, normalmente son éstos los que fichan a las futuras estrellas de la liga. Y el tercer aspecto importante son los contratos de los jugadores. Si alguien firma con una franquicia por 5 años y 7 millones de dólares, esas cifras se respetan completamente, aunque sea traspasado a otro lugar. Esto da una gran seguridad a los jugadores, pero también a los equipos. Y es que son estos los que deciden dónde quieren mandar a sus jugadores, siempre dependiendo del ajuste salarial del que hablábamos, y ellos apenas tienen voz en tal decisión. Con su contrato asegurado, sólo tienen que preocuparse de jugar. Creo que quedan claras las grandes diferencias respecto a cómo funcionamos por aquí.

Pero es que también ocurre lo mismo en las otras tres grandes ligas norteamericanas. Aunque cada una con sus particularidades, todas ellas funcionan más o menos con el mismo sistema que hemos analizado de la NBA. Y cómo no, el resultado es el mismo: una gran igualdad entre sus equipos. Si analizamos los resultados de los 15 últimos años lo vemos claramente. En cuanto al fútbol americano (NFL), tan sólo han sido cuatro los que han logrado repetir como ganadores de la Super Bowl, siendo los New England Patriots los únicos en hacerlo en tres ocasiones. Baltimore Ravens, Pittsburgh Steelers y New York Giants lo hicieron solo en dos. Idéntico balance hay en las grandes ligas de béisbol (MLB). Boston Red Sox son los únicos que pueden presumir de haber salido campeones por tercera vez, mientras que New York Yankees, St Louis Cardinals y San Francisco Giants repitieron una única vez. Y más igualdad si cabe ha habido en el hockey (NHL) durante estos años. Ningún equipo ha sido capaz de repetir título más de una vez, siendo los únicos con doblete New Jersey Devils, Detroit Red Wings y Chicago Blackhawks.

Está claro que existen muchas diferencias respecto a los Estados Unidos, tanto a nivel económico, social o cultural. Y es evidente que no se pueden trasladar al completo los sistemas de estas competiciones, ya sea por la falta de capital privado, la inexistencia de programas deportivos universitarios, el escaso apoyo de patrocinadores locales… etc. Pero estoy seguro de que tenemos mucho margen de mejora, y los responsables de nuestras ligas deberían ponerse manos a la obra e ir introduciendo mejoras en busca de una mayor igualdad. Porque terminaría siendo beneficioso para todos. Quizás se podría empezar por limitar los presupuestos o negociar de otra manera los contratos de televisión. En Estados Unidos, a principio de cada temporada, prácticamente cualquier aficionado del país tiene esperanzas de que su equipo pueda salir campeón, en el deporte que sea, o al menos competir con los mejores. Desde Portland hasta Miami o de Phoenix a Boston todos parten con las mismas condiciones, y eso le da una riqueza a sus competiciones que también nosotros deberíamos buscar. Y es que, hablando por ejemplo de nuestro país, ya va siendo aburrido la verdad que a principio de cada temporada sólo desde Madrid y Barcelona tengan derecho a soñar.

miércoles, 30 de abril de 2014

La magia del Palau

Una gesta. Eso era lo que tenían que hacer los jugadores de la sección de balonmano del Barcelona el pasado Sábado en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa de Europa. Y es que en la ida, en el peor encuentro de la Temporada, los azulgranas se vieron totalmente superados por los alemanes del Rhein-Neckar Lowen. Los de Xavi Pascual, claros favoritos a principios de curso para la Final Four de Colonia por su impresionante plantilla, estuvieron irreconocibles en esos fatídicos 60 minutos en tierras germanas, donde sobretodo en defensa hicieron aguas. El 38-31 final ponía muy cuesta arriba el pase de los catalanes a las semifinales.

Sin embargo, y por suerte, en el mundo del deporte hay lugares con algo especial. Escenarios que no entienden de lógicas, de dificultades, o de tácticas. Sitios donde todo es posible, donde al sentarte en las gradas un escalofrío te recorre el cuerpo, o donde al pisar la superficie de juego sientes que jugarás con uno más (si eres local) o con uno menos (si eres visitante). Y uno de esos lugares es el Palau Blaugrana. Un recinto viejo y pequeño, que en pocos años será demolido y sustituido por otro debido a las condiciones que ahora exigen FIBA y EHF, pero que como decimos conserva una mística especial. Y es que su historia está repleta de fechas memorables, sobretodo en cuanto al balonmano. Ya en los años 80 y 90, con el gran Valero Rivera al frente, tuvieron lugar remontadas increíbles. En las dos décadas que el aragonés estuvo al frente de los azulgranas hasta en 12 veces se consiguió darle la vuelta a la eliminatoria, ante rivales de todos los rincones de Europa. En lo que llevamos de siglo XXI, tres han sido los equipos que lo han padecido. El Kiel alemán (3 veces), el Celje esloveno (2) y el Montpellier francés (2). La última remontada tuvo lugar el año pasado mismo, cuando el Atlético de Madrid traía una cómoda renta de 5 goles de la capital (25-20), en los cuartos de final de la máxima competición continental. Sin embargo, los de Talant Dujshebaev vivieron una auténtica pesadilla en el Palau, y los culés les pasaron por encima (32-24) con un inmenso Siarhei Rutenka (11 goles).

El reto esta vez era si cabe más difícil. A pesar de todos estos precedentes, nunca el Barcelona había logrado superar una desventaja de 7 goles, a excepción de las dos primeras remontadas, allá por 1985. Pero a medida que se iba acercando el partido, los protagonistas iban tomando conciencia de la posibilidad del milagro. “Estoy seguro de que lo haremos entre todos”, decís el capitán Víctor Tomás los días previos, igual de esperanzador que el míster Xavi Pascual: “Mañana espero 6 goles del Palau”. También mostraban confianza dos pesos pesados del vestuario como Rutenka: “Necesitamos al público del Palau, ellos son la fuerza, son los goles, son las paradas… con ellos lo haremos posible”, o Viran Morros: “Hay jugadores del Rhein-Neckar que no han jugado nunca en el Palau y eso se puede notar”. Incluso los rivales empezaban a ver fantasmas, como Gedeón Guardiola, que junto a su hermano son los únicos españoles en el conjunto bávaro, y que decía: “Mis compañeros no son tan conscientes, como Isaías o como yo, de la magia del Palau. Allí se han logrado remontadas históricas en Europa”. También su entrenador Gudmundsson avisaba: “Esto no está hecho. Un equipo como el Barça puede levantar esos 7 goles en minutos”

Y por fin llegó el Sábado. A las 20:15 de la tarde, hora en que comenzaba el encuentro, no cabía ni un alfiler en el pabellón azulgrana, donde ya desde el calentamiento la afición animaba sin cesar. Alentados por tal ambiente, los locales salieron desde el pitido inicial totalmente mentalizados, pero las férreas defensas 6-0 y las paradas de Sterbik y Landin evitaban que algún equipo se fuera en el marcador. Incluso en el minuto 22 los visitantes lograban adelantarse (9-10), poniendo aún más difícil la gesta. Pero en ese momento todo cambió. Xavi Pascual decidió colocar a Karabatic a organizar el ataque culé (hasta el momento sólo estaba jugando en defensa), y el genial jugador galo se echó el equipo a las espaldas. 3 goles suyos y otro de Juanín García en el último segundo le daban la vuelta al marcador y dejaban todo abierto al descanso (15-11). La segunda parte comenzó con la misma tónica, y un inicio arrollador de los culés dejaba la eliminatoria a un solo gol en el min.15 (22-16). Con un inmenso Sterbik atrás, que lo paraba todo, y un inspirado Karabatic delante, la remontada parecía estar más cerca que nunca. Pero nada de eso. El Rhein-Neckar Lowen, un auténtico equipazo, no se vino abajo y una gran reacción les llevó a recortar hasta -3 en el min.21 (24-21). Entonces, llegó otra gran decisión del entrenador catalán. Consciente de que en ese momento se estaba decidiendo la eliminatoria, pidió tiempo muerto, refrescó las ideas y junto al capitán Víctor Tomás arengó con todas sus fuerzas a los jugadores. Y estos, como no, reaccionaron. Dos tantos de Raúl Entrerríos y otro de Rutenka volvían a colocar el +6 (27-21), y un penalti parado por Sterbik a continuación cortaba las alas al rival. Fue, quien si no, el gran capitán quien culminaría la remontada en el min.25 (28-21), y el Palau se venía abajo. La afición culé llevaba en volandas a su equipo, y con el tanto de Lazarov (30-21), parecía que todo estaba hecho. Sin embargo, no hay remontada sin sufrimiento, y así quedó reflejado cuando a falta de 30 segundos los alemanes ponían el 31-24, y amenazaban con echarlo todo por tierra con un gol más. Afortunadamente no acertaron en su último lanzamiento y los locales se clasificaban por el mayor valor de los goles como visitante. Jugadores y técnicos saltaron entonces como locos a la pista para celebrarlo, mientras las gradas seguían vibrando. Fue un auténtico partidazo en conjunto, pero hay que destacar dos nombres por encima del resto: Arpad Sterbik y Nikola Karabatic. El primero fue decisivo con sus paradas, y eso a pesar de haber forzado para llegar al encuentro (incluso se le veía con una ligera cojera). Y el segundo, qué decir de él. Ver cómo un tío que lo ha ganado todo, tanto a nivel de clubes como con su selección, se tira al suelo a por cada balón y lo da todo en defensa y en ataque es simplemente emocionante. Esa entrega y sus 7 goles dejaron claro por qué es considerado el mejor jugador del mundo. Tampoco faltaron a la cita las otras dos grandes bazas del equipo, Víctor Tomás (6 tantos) y Shiarei Rutenka (5), y es que era uno de esos partidos para los grandes.

De esta forma, el Palau vivió el Sábado otra tarde más para la historia, y el Barcelona estará en la Final Four de Colonia dentro de un mes. Y es que, como dijo en su día Juan Gómez ‘Juanito’ del Santiago Bernabéu, y adaptándolo al balonmano, 60 minutos en el Palau son muuuy largos.

lunes, 14 de abril de 2014

Atletis y Liverpools

Apasionante se presenta el último mes de competición en las dos ligas de fútbol con más prestigio del mundo, la Liga española y la Premier inglesa. Y en ambas, curiosamente, los líderes son dos equipos con los que nadie contaba, Atlético de Madrid y Liverpool. Colchoneros y reds sueñan con levantar un trofeo que se les está resistiendo demasiado tiempo teniendo en cuenta su historia: 18 y 24 años respectivamente, ni más ni menos. La verdad es que en ambos casos se rompe con la tendencia de los últimos años, donde sólo los clubes más poderosos económicamente tenían opciones, léase Real Madrid, Barcelona, Chelsea o los dos de Manchester.

La hazaña (porque no tiene otro nombre) que están realizando los del Calderón y los de Anfield es impresionante, demostrándonos que nada es imposible en el deporte, aunque tu presupuesto para competir sea muy inferior al de otros. Es un mensaje esperanzador, la verdad. Y es que Atleti y Liverpool representan la tradición, la humildad, el trabajo bien hecho, la confianza en el colectivo, el amor por unos colores… y muchas cosas más. Para mí, hay dos nombres que representan perfectamente todo esto: Simeone y Gerrard. El argentino está demostrando el pedazo de entrenador que es, en todos los sentidos, y el hecho de que haya elegido al club del Manzanares como su destino estos años dice mucho de lo que siente por ese club, donde ya era un ídolo como jugador. Y es que ya nadie duda de que dispone de ofertas sobre la mesa mucho más suculentas. Como las que tuvo en su momento el eterno capitán del Liverpool. Chelsea y Madrid estuvieron muy interesados en ficharle, ofreciéndole un sueldo mucho mayor al de su club, pero Steven prefirió seguir su corazón y quedarse en casa. Ha dicho más de una vez que no piensa retirarse sin ser campeón con “su Liverpool”, y el sueño está a punto de cumplirse.


Si analizamos ambos clubs, observamos un evidente paralelismo. Hasta el año del doblete, el Atleti competía de tú a tú con Real Madrid y Barcelona. Es más, hasta pocos años antes no estaba nada claro qué equipo era el segundo de España, si colchoneros o culés. Pero tras aquel 1996, todo pareció ir a peor. Multitud de jugadores y entrenadores pasaban por el club, sin conseguir nunca estabilidad, e incluso tuvieron que lidiar con 2 años en Segunda División. Tan sólo en los últimos años se había producido alguna alegría, con triunfos en la Copa del Rey y la Europa League, pero lejos de competir con Madrid y Barça en Liga. A pesar de todo, el Atleti nunca ha dejado de ser un grande de España. Y eso, en gran parte, ha sido por su grandísima afición. Un ejemplo: en sus años en Segunda registraron su récord histórico de abonados. Sencillamente increíble. El fantástico spot que el club sacó en 2006 define muy bien el sentir de sus aficionados todos estos años:



Y si el Atleti es un club con historia, qué decir del Liverpool. Nadie le supera en cuanto a grandeza en la Premier, a pesar también de su larga travesía en el desierto desde principios de los noventa. En su caso, sin embargo, sí es cierto que se encontró con un oasis, los años de Rafa Benítez. En ellos compitió muy bien en la Champions League, con dos finales y un título incluidos, pero siempre lejos de los grandes en la competición doméstica, donde de verdad se ve el nivel de un equipo. Y es que en las dos últimas décadas prácticamente nunca ha tenido opciones de conquistarla. Y al igual que los colchoneros, también los reds pueden presumir orgullosos de su afición. Esa que nunca ha dejado de llenar Anfield, en las buenas y en las malas, y que nos sigue asombrando antes de cada partido: 



La realidad es que a cinco jornadas para el final en España y cuatro en Inglaterra, las opciones de ambos son muy, muy altas. En el caso de los madrileños, además, siguen vivos en la Champions League. Pero a pesar de todo, si al final no lo consiguen, tampoco importará. El mérito ya está hecho. Y es que con lo logrado hasta ahora ya nos han demostrado que, afortunadamente, no todo es dinero en el mundo del fútbol. Que el trabajo, la humildad y los sentimientos no se pueden comprar. En definitiva, y por suerte para los que amamos este deporte, todavía nos quedan Atletis y Liverpools a los que admirar.

jueves, 3 de abril de 2014

Castalla. A pesar de tot.

Fa uns dies llegia que un regidor de l’Ajuntament de Castalla s’havia construït una edificació sense llicència al nostre poble, és a dir, de forma il·legal. Desgraciadament, no és l’únic cas que salpica als nostres polítics últimament, ja que estem acostumant-nos, en els darrers temps,  a que a la premsa tan sols es parli de Castalla per llicències il·legals, corrupció, mocions de censura, malgastament econòmic o Plens de l’Ajuntament vergonyosos. Em venen al cap dos casos prou recents. Un és el famós concert de Maldita Nerea a l’estiu de 2012. Anem a vorer, jo no tinc res en contra d’aquest grup ni dels castelluts i castelludes que van anar, tot el contrari. Està bé que s’organitzen coses per a la joventut, però tot té un preu. Els 30.000 euros de deute que “el concertet” va deixar és un preu massa alt. I més quan any rere any es retallen subvencions a associacions i clubs del poble. O altre cas més recent, el de l’obra de remodelació de la Avinguda República Argentina que costarà 170.000 euros. Jo em pregunto: realment fa falta gastar-se ahi eixe dineral, mentre els xiquets del Rico Sapena donen classes en barracons o el Casc Antic es cau a trossos? El problema de tot açò, apart de les conseqüències directes que té, és la imatge tan dolenta que del poble es deixa per ahi. Perquè Castalla i els castelluts no som això. El nostre poble té moltes coses, i molt bones. I va bé de tant en tant recordar-ho.

Vaig a començar per l’àmbit esportiu, on estic ficat des de fa anys, més concretament al futbol. El Castalla C.F. pot presumir de ser un dels equips de base referents a la comarca, amb quasi 200 fitxes entre jugadors i entrenadors, i fa sense dubte un gran paper en la formació de la nostra joventut. Al igual que els clubs de Bàsquet, Ciclisme, Atletisme, Futbol Sala, Pilota Valenciana, Judo i demés activitats que es desenvolupen al Poliesportiu. I és que l’esport aporta valors molt importants, apart de contribuir en allunyar als més joves d’altres temptacions.

A nivell cultural també podem estar ben orgullosos. L’Agrupació Musical Santa Cecilia és punt d’encontre de molts castelluts, i d’on han eixit i estan eixint grans músics, al igual que del Grup de Dolçainers i Percussió El Sogall o l’Ateneu Musical Sant Roc. La tasca que fan el Grup de Danses i Cançons o el Grup de Teatre Agrucom és també de destacar, així com els grupets musicals que ja van sent un nombre important al poble, amb els xics de Pellikana al capdavant.

A l’àmbit laboral Castalla és altre referent. Molts castelluts, i també forasters, tenen al nostre polígon industrial el seu lloc de treball, on es desenvolupen multitud d’empreses rellevants a nivell comarcal, nacional i fins i tot internacional, com Actiu o Puertas Castalla per exemple. Tan sols són uns pocs exemples d’entitats que fan una gran llavor en el dia a dia del poble, però la llista és tan llarga que hem donaria per a un parell d’articles.

Per altra banda, la situació geogràfica on es troba Castalla es envejable. Rodetjada d’unes fantàstiques serres, el paratge natural del terme castellut és insuperable, amb meravellosos raconets, i ben bé que ho gaudeixen els castelluts cada cap de setmana amb eixides amb bici, cotxe o inclús a peu. A més a més, estem a escassos trenta minuts de la platja. També visiten la capital de La Foia molts forasters, sobretot cridats per la gran oferta gastronòmica que tenim, on destaquen els gaspatxos per damunt de tot, com no.

Però si per alguna cosa destaca el nostre poble és per la multitud d’actes que hi ha al llarg de l’any. Quasi encara amb la ressaca dels Nadals arriba la desfilada de Carnestoltes, i de seguida el Mig Any. Per a mi és un dels dies més xulos, i així es nota a les cares de tots els castelluts, que després de molts mesos tornem a notar eixa “oloreta a festes”. Els següents esdeveniments són ja la Setmana Santa, amb les acampades i dinars en casetes, i les fogueres de Sant Francés. A la segona setmana de Maig arriba la Fira de Sant Isidre, amb tots els seus productes i activitats, i la Presentació de la Reina i les Dames de Festes ens marca l’inici de l’estiu. Un estiu del que pocs pobles i ciutats poden presumir. Perquè el estiu de Castalla és el millor. Així de clar. I sobretot el mes i mig final, on des de Sant Jaume (possiblement el millor dia per a un fester), passant per la Setmana de Vaca, Pregó Fester i finalment les Festes de Moros i Cristians, els castelluts gaudim com a xiquets, perquè no dir-ho. Ja al tram final de l’any, tots ens tornem a vorer en festes com Catalinetes o L’Olleta d’Hivern, als locals de Moros Blaus i Mariners, respectivament, per a arribar de nou als esperats dies de Nadal. Vamos, que estem ben entretinguts.

I ja per acabar, la conclusió a la que vull arribar és ben simple. Encara que hi haja gent obstinada en deixar una mala imatge del nostre poble, esteu tranquils que no ho aconseguiran. Ja arriben tard. Sobretot estic parlant de cara als forasters, perquè a la gent castelluda no fa falta convèncer-la. Nosaltres sabem que Castalla, sense cap tipus de dubte, és un gran poble. I podem dir-ho ben fort: estem orgullosos de ser castelluts… a pesar de tot.

martes, 18 de marzo de 2014

A orillas del Mediterráneo

En estos últimos meses estamos siendo testigos de un aumento significativo del sentimiento nacionalista en Cataluña. Al igual que en otras zonas de España como Galicia o Euskadi, los catalanes siempre se han sentido orgullosos de su particular cultura, lengua y costumbres. Y es que, si lo miramos objetivamente, esas tres regiones tienen particularidades que las diferencian del resto del país, de eso no hay duda. Últimamente los sentimientos se están radicalizando debido a la mala situación del país, y gran parte de los catalanes exigen ya la independencia. Sin embargo, seria de ingenuos pensar que esta demanda se produce sólo por la crisis. En mi opinión, este sentir nacionalista siempre ha existido, sólo que en el panorama actual es más fácil que aparezca. Por tanto, es un problema de fondo y ya va siendo hora de afrontarlo.

Desde el resto de España siempre hemos mantenido el foco en ellos. En los catalanes. En lo que hacían o dejaban de hacer. Que si pitaban el himno español o no, que si sacaban una Estelada o no, que si nos hablaban en catalán o no,… y en muchos casos incluso se ha instalado la llamada “catalanofobia”. Yo, sinceramente, creo que ese no es el camino. Porque nosotros, los que no vivimos allí, también tenemos nuestra responsabilidad en el conflicto. Bajo mi punto de vista, desde España no se ha sabido valorar en su justa medida a Cataluña, en muchos ámbitos, y ahora nos alarmamos porque quieren irse. Debemos cambiar el chip, desde el último ciudadano hasta el Presidente del Gobierno, porque si no será ya demasiado tarde. Palabras como las de Rosa Diez, líder de UPyD, que decía hace poco que el Gobierno debería suspender la autonomía de Cataluña, o el tono amenazador que se usa habitualmente desde el Gobierno, no creo que ayuden en absoluto. Los tiempos del franquismo ya pasaron. Ese lenguaje de confrontación, de pintar a los catalanes como los malos de la película, se debe cambiar por el diálogo y el entendimiento. Y es que realmente ni a unos ni a otros les interesa separarse, lo pienso de verdad. Barcelona es ahora mismo la marca turística más importante de España, y la conocen 700 millones de personas en todo el mundo. Es una ciudad fantástica, y se lo ha ganado en todos estos años formando parte de Cataluña, pero también de España. La independencia sólo contribuiría a cerrarles puertas en el exterior, sobretodo en la Unión Europea, que ya se ha posicionado a favor de la integridad de España, uno de sus miembros. Es tarea de los políticos sentarse y hablar, seguro que hay muchos ámbitos donde se pueden mejorar cosas, como temas fiscales, impositivos o cediendo más autonomía a la Generalitat en temas concretos. Y por otro lado, como decía antes, debemos hacerles ver de una vez que nos importan, y que respetamos sus particularidades. ¿Por qué no se enseña catalán, euskera y gallego en las escuelas de toda España? ¿por qué los medios de comunicación generalistas no tienen casi espacios con esos idiomas y lo abarca todo el castellano? Hay mucho margen de mejora y en muchos ámbitos. Está muy bien decir que Cataluña es parte de España y bla, bla, bla… pero hay que predicar con el ejemplo. Me vienen a la mente un par de detalles, que aunque pueden parecer ridículos simbolizarían lo que quiero decir. No pasaría nada porque el Presidente del Gobierno, en sus discursos internacionales, dijera un par de frases en los cuatro idiomas hablados en nuestro país, y no sólo en uno, así como el Rey en sus intervenciones. En definitiva, fomentar respeto y orgullo por todas las identidades que nos conforman. Porque esa es una de las riquezas que tiene nuestro país, y hay que cuidarlo.

El verano de 1992 representa muy bien a lo que me refiero. Cataluña y España, codo con codo y sin fisuras, organizaron los mejores Juegos Olímpicos de lo historia. Es el espíritu de Barcelona’92 el que hay que recuperar. Porque España necesita a Cataluña y Cataluña a España. Porque a mí, al igual que a muchos españoles, me gusta el Barça, Gaudí, Serrat o Guardiola, y me siento orgulloso de ser compatriota de ellos. Y espero seguir siéndolo, porque estoy convencido de que nos irá mejor juntos. Como ya nos ha ido hasta ahora. Y es que, al fin y al cabo, todos nacimos a orillas del Mediterráneo… 


miércoles, 12 de marzo de 2014

Sólo con talento no basta

Ayer, navegando por Internet, me encontré con esto:


Dejando de lado lo impresionante del gol, anotado el Domingo en el campeonato brasileño, me gustaría centrarme en su autor. Uno de mis futbolistas favoritos. Paulo Henrique Ganso es uno de esos jugadores que destila clase por sus poros. Uno de esos cracks que con un par de controles ya hace que valga la pena pagar la entrada. Debutó en el año 2008 con el Santos, y durante cuatro temporadas mostró todo su potencial junto a su amigo Neymar, consiguiendo todos los triunfos posibles en Brasil, incluida la Copa Libertadores 2011. Después se marchó a uno de los grandes de su país, el Sao Paulo, donde sigue mostrando cada fin de semana su calidad.


Sin embargo, algo falla. Viendo este video, ¿cómo puede ser que con 25 años ya todavía no haya venido a Europa? ¿O que apenas haya jugado cinco partidos con su selección y actualmente ni siquiera entre en las convocatorias de Scolari? Es un caso más de jugador talentosos, con todas las condiciones del mundo, pero que por irregularidad, por falta de ambición, por tener un carácter complicado o vete tú a saber porqué no llegan a la élite. Hace un par de temporadas el Milan estuvo muy interesado, pero el bueno de Ganso prefirió quedarse en su país, en su entorno, en una liga más cómoda y con un gran sueldo. Es un ejemplo más de que, desgraciadamente para los que amamos el buen fútbol, sólo con el talento no basta. 

Otro caso, mucho más cercano, el de Ever Banega. El sensacional mediocentro argentino, que llegó a Valencia hace cinco temporadas con vitola de estrella, se marcha al Newell’s Old Boys en busca de minutos. Y es que en todo este tiempo (cesión incluida en el Atleti), tan sólo mostró su enorme talento a rachas, sin tener nunca continuidad debido sobre todo a problemas extradeportivos y a un carácter complicado. Ahora, su vuelta a su país es claramente un paso atrás. Un compatriota suyo es posiblemente el ejemplo más claro de lo que estamos hablando. El de Juan Román Riquelme. El bonaerense iba para auténtico crack, incluso Maradona le proclamó como su sucesor en su día. Con tales expectativas lo fichó el Barcelona, pero su falta de adaptación, perjudicada además por la presencia de un entrenador tan estricto como Van Gaal, provocó tan sólo un año después su marcha al Villareal. Allí, con un equipo pequeño bajo su mando, Román se sintió importante y durante tres Temporadas sí mostró todo su potencial, hasta que un enfrentamiento con Pellegrini le apartó del equipo. Entonces, aún con 29 años, estaba a tiempo de probar suerte en algún otro equipo europeo, de seguir en la élite, pero también optó por lo más cómodo y regresó a casa. Ahora, con 35 años y tras pelearse casi con todo el mundo en Boca Juniors, su retirada parece ya a la vuelta de la esquina. 

Dos fabulosos extremos, como Quaresma y Robinho, también tuvieron la oportunidad de estar en Barça y Madrid, respectivamente. Los dos fracasaron por diferentes motivos, y pese a otras aventuras europeas, sólo triunfaron en sus países, en su entorno. Aún en activo siguen Adriano y Cassano, dos de los delanteros más talentosos surgidos en la última década. A pesar de haber estado en grandes equipos en Italia, sólo brillaron en momentos puntuales, y no llegaron ni mucho menos a lo que apuntaban. Nunca tuvieron la ambición ni el compromiso necesarios. Y es que, aún con 32 años, sus físicos ya parecen de ex-futbolistas. Precisamente en el país transalpino hay puestas todavía muchas esperanzas en Mario Balotelli. No hay duda alguna de su enorme potencial y de que sólo tiene 23 años, pero su infantil y complicadísimo carácter ya le ha jugado muchas malas pasadas, y no augura un buen futuro. Al borde de la retirada se encuentra uno de mis favoritos de siempre. Otro incomprendido, otro rebelde, otro que podría haber sido y no fue. Un jugador capaz de, en su debut en el Inter, salir al campo faltando pocos minutos con su equipo perdiendo 0-1 y con dos golazos darle la victoria. Se esperaba mucho de "El Chino" Recoba, talento puro, pero los continuos enfrentamientos con sus técnicos y su falta de ambición le condenaron. Aún así, logró estar nada menos que diez años en un club tan complicado como el Inter, donde la afición todavía le adora, pero no cabe duda que le sobraba clase para haber marcado una época.

    

Y es que la historia está llena de ejemplos. Si vamos retrocediendo en el tiempo nos encontramos con multitud de casos más, algunos conocidos de nuestra liga. El de Djalminha también es muy llamativo. Como tantos brasileños, iba sobrado de calidad y podía hacer literalmente lo que quisiera con la pelota. Por ejemplo, su regate pasándose el balón por encima que hizo ante el Real Madrid, la denominada “lambretta”, no se olvidará nunca en A Coruña. Allí es un auténtico ídolo, pero su irregularidad y falta de disciplina hicieron que nunca se le considerara un jugador de élite. Otro compatriota suyo, Denilson, tampoco llegó nunca a lo que se esperaba. Y es que había puestas muchas esperanzas en este habilidoso extremo. Tantas que, tras deslumbrar en el Sao Paulo, el Betis pagó por él 5.500 millones en el verano de 1998. El fichaje más caro de la historia en ese momento. Ni qué decir que nunca lo justificó, y es que no se le recuerdan dos partidos buenos consecutivos. Otra zona del mundo donde siempre ha sobrado talento es en los países del Este de Europa. De allí son Robert Prosinecki y Gica Hagi, dos jugadores con carreras sorprendentemente similares. Los dos surgieron a finales de los 80, y tras triunfar en sus respectivos clubes (Estrella Roja y Steaua de Bucarest respectivamente), se presentaron ante el mundo cuajando un gran Mundial de Italia’90. Su actuación llamó la atención del Real Madrid, que los fichó, pero ni en la capital ni en Barcelona, donde volvieron a coincidir años después, dejaron huella. Clase tenían para aburrir, pero su carácter introvertido y difícil evitó cotas mayores. 

Un contemporáneo de ambos es posiblemente el caso más extremo. La historia de Matthew Le Tissier es asombrosa. El genial mediapunta inglés, que llegó a decir que nunca en su vida había comido una ración de verduras o que su dieta se basaba en cerveza y chocolate, jugó toda su carrera en el Southampton. Nada más y nada menos que catorce temporadas estuvo en el pequeño club del Sur de Inglaterra, a pesar del interés mostrado en varias ocasiones por Liverpool y Manchester United, los dos grandes de la Premier. Pero su falta de ambición o el amor a unos colores, depende cómo se mire, evitaron que lograse títulos y un mayor reconocimiento. Sin embargo, en las islas británicas es considerado como uno de los jugadores más talentosos de su historia, y es que sus exhibiciones, a pesar de su siempre aparente mal estado físico, eran continuas.



En España, como país futbolero que siempre ha sido, también tenemos nuestros casos. Me viene rápidamente a la cabeza un chaval que asombraba ya en La Masía, y en el que Cruyff tenia puestas muchas esperanzas. Iván De la Peña fue una de esas “eternas promesas” que se quedaron por el camino. Poseedor de una gran visión de juego, su irregularidad y la llegada al Barça de Van Gaal (sí, otra vez Van Gaal) precipitaron su salida a Italia, donde ni allí ni en Francia logró adaptarse y apenas jugó. De vuelta a casa, pero esta vez en el Espanyol, sí que pudo demostrar toda su valía. En un equipo más pequeño, donde se sentía importante, el cántabro sí realizó buenas campañas (llegando a debutar con la Selección), pero siempre nos quedará la duda de hasta dónde podría haber llegado. Otro mediapunta sobrado de calidad fue Juan Carlos Valerón. Es cierto que en el Deportivo de la Coruña estuvo muchos años y tuvo fases de gran rendimiento, pero su exquisita técnica aspiraba a muchos más. Su aparente pasividad sobre el campo y un físico que ciertamente no le ayudaba fueron sus hándicaps, y nunca tuvo la oportunidad de ir a un grande. Tampoco con España llegó a explotar, a pesar de sus 46 internacionalidades. Pero posiblemente la mayor decepción del fútbol español, al menos de la historia reciente, se llama José María Gutiérrez, más conocido como Guti. La zurda del de Torrejón de Ardoz era sencillamente genial. Un mito como Zidane dijo de él que hacia cosas que nadie en el mundo podía hacer. Sus quince años en el Bernabéu pueden hacer pensar que triunfó, pero lo cierto es que nunca tuvo continuidad en su juego, y su enorme calidad sólo se vio en momentos puntuales. Su poco compromiso y una forma de vida peculiar le provocaron enfrentamientos con muchos de sus técnicos, y evitaron que marcara una época, porque calidad tenía para ello.


La conclusión que sacamos de todo esto es que sólo con talento no basta para triunfar de verdad. Al menos en la élite. Hacen falta muchos más factores, como disciplina, compromiso o ambición. No hay duda de ello, aunque yo, como romántico del fútbol que soy, siempre amaré a estos cracks y estaré dispuesto a pagar una entrada por verles jugar.