"Las críticas no serán agradables, pero son necesarias". Winston Churchill.

domingo, 25 de octubre de 2015

De utopías a realidades

Cansado. Esa fue la primera palabra de Pablo Iglesias en el programa de Salvados del pasado Domingo, nada más entrar al coche donde lo esperaba Albert Rivera. Quizás fue un error estratégico el manifestarlo, pero define bastante bien lo que fue su intervención. Al menos en gran parte del debate. Al de Ciudadanos, por el contrario, se le vio mucho mejor en imagen (más fresco y llevando en todo momento la iniciativa) pero también en contenidos, concretando mucho mejor sus propuestas que su rival.

Escenificando la nueva manera de hacer política que ambos partidos se obsesionan por abanderar, el debate huyó del clásico entorno del plató de televisión, con todo  controlado y pactado, y se situó en un humilde bar de un barrio obrero de Barcelona. Y no sabemos si por el hecho de estar jugando en casa o no, el catalán empezó como un tiro. Dando la sensación de haberse preparado mucho mejor el duelo, tiró de coherencia al defender su contrato único para acabar con la actual temporalidad, al garantizar sólo los servicios básicos sanitarios para todos (como exige la OMS y hacen los países del entorno), al negarse a rebajar la edad de jubilación por su imposibilidad económica o en su intención de reunirse e intentar llegar a acuerdos con todos los sectores por el bien del país, incluso con los grandes empresarios o banqueros. Llegó incluso a tener contra las cuerdas a Iglesias en dos ocasiones; al acusarle de sólo centrarse en repartir miseria en lugar de creer riqueza o cuando le preguntó de dónde sacarán los 115.000 millones de euros necesarios para su plan de renta básica, cuestiones ambas a las que Iglesias no supo responder.

Y es que el líder de Podemos transitaba entre la falta de concreción y la demagogia. Coincidió con Rivera en que hay que acabar con la temporalidad en los contratos pero no definió su alternativa cuando Évole le preguntó. En dos momentos de pura exaltación prometió Seguridad Social para todos (incluso a los “sinpapeles”, dijo) y planteó la idea de jubilarnos a los 60-63 años, ignorando  al parecer la enorme cuantía económica de ambas medidas. Y sacó su lado más demagogo al criticar la reunión que mantuvieron hace poco el presidente del BBVA y Albert Rivera, al afirmar que la gente sacará sus propias conclusiones, y que ellos por el contrario siempre estarán del lado de la gente, no de la casta. La superioridad era evidente, llegando al punto de una sorprendente abdicación de Iglesias, cuando aceptó la impresión que le planteó Rivera sobre las dudas que tiene mucha gente en que Podemos consiga cuadrar las cuentas. También hubo coincidencias, como la idea de volver a adaptar las pensiones al IPC, el rechazo a que los alcaldes y concejales puedan asignarse el sueldo que les venga en gana, la propuesta de acabar con las condonaciones de deuda de los bancos a los partidos políticos para no depender de sus intereses o la necesidad de investigar a fondo el fraude de las SICAP, un importante agujero fiscal.

Fue en el tramo final donde se recuperó el de Podemos. Defendió la idea de nacionalizar empresas de sectores estratégicos sólo si estas no establecen precios razonables para la gente (lo dice la propia Constitución) y dejó en evidencia a su rival acusándolo de populista cuando éste los volvió a comparar con el comunismo, Cuba o Venezuela, en un grave error del de Ciudadanos. En la “cuestión catalana” también se le vio más coherente: ofreció seducir a los independentistas para que se queden en España, dándoles en última instancia la oportunidad de elegir libremente (sí al referéndum), mientras Rivera también apostó por intentar convencerles pero diciendo que al final seguirán siendo españoles, convencidos o no, y sin referéndum, lo cual no se acaba de entender. Brillante estuvo Iglesias cuando insinuó que con ellos en el poder y no el PP, muchos catalanes estarían más cómodos y no se querrían marchar.

Pero pese a ese intento de remontada final, la victoria ya estaba decantada del lado de Albert. Hablábamos antes del cansancio de Pablo, y quizás no se trate del todo de eso y sí de moderación… la nueva estrategia de Podemos. Cambio de rumbo lógico por otra parte, viendo que “el centro” es el espacio que hay que conquistar si se quiere gobernar en España. Pero Pablo Iglesias moderado no es Pablo Iglesias. Gana mucho con la vehemencia de su discurso y pierde magia a medida que sus propuestas se vuelven más sensatas. Curioso. Y preocupante para ellos. Podemos fue un fenómeno cuando irrumpió porque supo hacer suya toda la indignación de la gente con la forma de actuar de los partidos tradicionales, con el 15-M como punto álgido. Lideraron con brillantez aquella fase de denuncia, pero ahora nos encontramos en la siguiente, la de las propuestas para gobernar, y ahí afloran sus debilidades. La gente ya tiene claro lo mal que lo han hecho los políticos; ahora quiere ver soluciones, y parecen mucho más sensatas las de Ciudadanos, como así lo demuestra las últimas encuestas. Su ascenso (y consecuente descenso de Podemos) es hasta cierto punto lógico, teniendo además una figura mediática como la de Albert Rivera. A dos meses para las generales, pintan bastos por tanto para los de Pablo Iglesias. Su resultado dependerá en gran medida de hasta qué punto podrán concretar o no sus propuestas (y hacerlas viables). Deberán dar un paso más en su intento de moderación. Intentar pasar de las utopías a las realidades.


domingo, 20 de septiembre de 2015

La sombra del diablo

Uno tiene la sensación de que a menudo le toca escribir sobre debates que ya deberían estar superados desde hace tiempo. Problemas anacrónicos, a priori propios de otras épocas, pero que la ignorancia (o maldad) del ser humano los convierten en pura actualidad. Es el caso del maltrato animal, y más en concreto, su manifestación en festejos populares alrededor de toda España. Por desgracia no nos encontramos solamente ante uno solo caso. Ni dos. Ni tres


Si hay uno que está estos días en boca de todo el mundo es el del Torneo del Toro de la Vega. Se celebra a mediados de Septiembre en Tordesillas, como parte de sus fiestas patronales. Consiste en la persecución de un toro por picadores y lanceros, desde la plaza del pueblo hasta la vega del río Duero, donde tratan de dar muerte al animal. El “afortunado” que lo consigue regresa al pueblo con el rabo del toro prendido en su lanza. Sí, en pleno 2015 esto forma parte de los festejos de una localidad española. Y es su acto principal, nada menos. El maltrato al toro es el acto “estrella” dentro de nuestras fronteras, con los numerosos toros embolados o las intocables (salvo Cataluña, que las prohibió en 2010) corridas de toros como festejos más habituales. Incluso se alardea de ellas como “marca España”, ahí es nada. Las corridas de gansos, en Carpio del Tajo (Toledo), los “Patos al Agua” de Sagunto (Valencia) o las peleas de gallos que se montan en multitud de lugares son otros ejemplos. Poco parece importar el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, aprobada por la ONU en 1978, que sentencia: “Ningún animal será sometido a malos tratos ni actos de crueldad”. La mayor vergüenza no es el sufrimiento propio del animal. Que también. Lo verdaderamente escandaloso es el hecho de hacer fiesta a costa de la muerte de un ser vivo (como nosotros) toda la parafernalia que lo rodea y la sensación de gozo de los presentes. Es repugnante. Los verdugos tienen varios argumentos para defender sus atrocidades. Repiten a menudo que todos comemos carne y nadie se tira las manos a la cabeza. No me sirve. El hombre es el último eslabón de la cadena alimenticia, así lo ha querido la evolución, y no hay porqué renegar de ello. Respetando la libertad de aquellos que rechazan consumir cualquier alimento proveniente de animales, los que sí lo hacemos no debemos sentirnos culpables en absoluto. Otro argumento recurrente es que se trata de tradiciones, con siglos de antigüedad, y no se puede acabar con ellas. Tampoco sirve. No es motivo de peso por ningún lado. Ha habido tradiciones horribles a lo largo de la historia, la mentalidad del ser humano ha evolucionado y se ha acabado con ellas. Punto final.

Que quede claro que aceptamos nuestro papel de especie dominante en la Tierra, así nos ha tocado, pero no para estas cosas, coño. ¿Pero quién nos hemos creído que somos? ¿Es que el ser vivo más inteligente del planeta no sabe divertirse de otras formas? ¿Cuántos animales más tendremos que torturar para darnos cuenta? El hombre está lleno de luces, muchas de ellas fascinantes, pero también de sombras, que dejan al descubierto nuestra cara más prepotente, mezquina y cruel. Como esta. La sombra del diablo.

martes, 30 de junio de 2015

De banderas, pitos y aldeas

Dice Pablo Iglesias que la “cuestión nacional” es probablemente el asunto más importante que se dejó abierto en la Transición, y que ha estado “sangrando abiertamente” desde entonces en el País Vasco, Cataluña y, en menor medida, Galicia. Tal vez tenga algo de razón viendo las enormes sensibilidades que levanta el asunto, por muy vacío de importancia que a algunos nos parezca. Un debate que se ha polarizado aún más en los últimos años debido al desafío soberanista promovido desde Cataluña, sobre todo durante los meses previos a la consulta del 9-N. Y que salta constantemente a la primera plana de la actualidad, con los casos aparecidos estas semanas.

La cuestión lingüística es una de sus variantes más habituales. La semana pasada Carolina Punset, portavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas, sorprendía a todos con la frase: “con la inmersión lingüística volvemos a la aldea”. Una sentencia totalmente desafortunada, por la forma y por el fondo. Sin embargo, planteaba una cuestión importante. Decía que en el 90% de los colegios públicos en Castellón se educaba íntegramente en valenciano, dejando al castellano como mera asignatura optativa. Lo citaba ante el temor de que el nuevo gobierno valenciano extienda esta política a toda la Comunidad. En Cataluña la situación es incluso más generalizada. Esto no es serio. Nadie duda de que el valenciano deba estar presente en las escuelas, enseñarse y hablarse, pero de una manera proporcional con el castellano e incluso el inglés. En un mundo ya tan globalizado es un grave error centrarse solamente en una de ellas y discriminar las otras dos. Y no vale lo de que el castellano ya se aprende viendo la televisión, yendo al cine, escuchando música o navegando por internet. La educación, en las escuelas. Garantizar la enseñanza de los tres idiomas por igual es dotar a los jóvenes de unas mejores condiciones para su futuro. Y es que así es como deberíamos ver las lenguas, como simples herramientas en nuestras vidas. Este blog intenta ser un reflejo de ello. Yo en el día a día uso el valenciano la inmensa mayoría del tiempo, con familia y amigos, pero aquí escribo en castellano simplemente porque mis reflexiones le llegarán a mucha más gente. Pero ojo, no nos confundamos. Las lamentables palabras de Punset apuntan al valenciano como “una lengua de segunda”, para entendernos, y evidentemente tampoco es eso. Se pasó tres pueblos (o aldeas), esa es la verdad.

Las banderas y los himnos nacionales son quizás los otros elementos más característicos. Unos días antes, Pedro Sánchez celebraba su nombramiento como candidato del PSOE a las generales posando frente una inmensa bandera española. Horas después lo justificaba diciendo que “es la bandera con la que he crecido y por la que ha luchado la generación de mis padres”. ¿De verdad sus progenitores lucharon por ese trozo de tela o por sacar adelante sus vidas y la de sus hijos de la mejor forma posible? Seamos serios. Igual de incomprensibles son los verdaderos enfrentamientos que se generan en muchas localidades por la exhibición de unas u otras banderas en los ayuntamientos, me da igual de qué signo. Centrar el debate en cosas tan abstractas e inútiles significa descuidar otras problemáticas mucho más importantes. Con los himnos, más de lo mismo. Menudo el revuelo que se produjo hace ahora justo un mes con la pitada al himno español en la previa de la final de Copa en el Camp Nou entre Barça i Athletic. Horas y horas de televisión y multitud de artículos hablando sobre aquello; de si se trataba de libertad de opinión o una ofensa, de si los pitos iban dirigidos al Gobierno, al Rey o a todos los españoles, de si se debía sancionar a los clubes…etc. Incluso el presidente Rajoy salió al paso para condenarlo, aprovechando así para desviar la atención de las miserias de su gobierno. Yo la verdad no consigo meterme en la cabeza de los que pitaron y adivinar sus intenciones… y tampoco me importa. Aquel día enchufé la tele para disfrutar de un partido de fútbol y eso es lo que hice.

El verdadero fondo de todo esto es la excesiva importancia que se le da a los denominados “símbolos identitarios”. Un sentimiento desproporcionado que lleva a unos a desear nada menos que su independencia del Estado español (con los enormes perjuicios que esto les traería) y a otros a “españolizar a los niños catalanes”, como decía el exministro Wert (retrocediendo de golpe 50 años en la Historia). Mejor nos iría a todos, unos y otros, si consideráramos las lenguas como lo que son, meros instrumentos para facilitar la comunicación. Mejor nos iría si viéramos las banderas como unos simples trozos de tela y los himnos como simples composiciones musicales, nada más, con el añadido de que ambos han ido cambiando a lo largo de la Historia (lo que nos da una idea de su transcendencia). En definitiva, mejor nos iría si rebajáramos la tensión de esa “cuestión nacional”, la redujéramos casi al absurdo, y centráramos nuestra atención en modelos productivos, desigualdades sociales o garantías de libertades en lugar de hacerlo en banderas, pitos y aldeas.

jueves, 11 de junio de 2015

Malditos Bastardos

Amanecía yo el Miércoles siguiente a las elecciones viendo Los Desayunos de TVE y reconozco que se me atragantó seriamente el croissant: “Es un momento para reflexionar. Las cosas pueden cambiar, como cambiaron en la Alemania previa a las guerras mundiales, en Argentina o en Venezuela” decía Yolanda Barcina en referencia al buen resultado electoral de Podemos y demás asociaciones ciudadanas. Vaya, el tema parece serio, pero bien haría la presidenta del PP navarro en concretar algo más y precisar si la ideología de los de Pablo Iglesias se corresponde a la de Hitler, a la de Perón o a la de Chávez. Lo digo por las “sutiles” diferencias que existían entre ellas y, sobre todo, por el bien de todos los españoles, para que vayamos preparándonos. Horas después era Esperanza Aguirre la que nos lo aclaraba: “Manuela Carmena y Podemos son un peligro para la democracia. Debemos crear un gobierno de concentración en el que esas propuestas de constituir sóviets decaigan”. Perfecto, estamos hablando de comunistas, todo claro. Por la tarde el portavoz del PP Rafael Hernando se paraba en los pasillos del Congreso ante los periodistas y nos alertaba de nuevo: “Podemos es una amenaza para la estabilidad, un partido que quiere volver a la España previa al año 1978”. ¿Ah pero se trata de fascistas? ¿En qué quedamos entonces? Menudo lío. Dos días después la exministra Ana Palacio intentaba ayudarnos a comprenderlo con una reflexión algo más profunda: “Es tiempo de nostalgias. Y la nostalgia puede ser Ada Colau o Podemos, con una idea de Arcadia comunista feliz, o ISIS (grupo terrorista yihadista) por el califato de Córdoba”. Ana Palacio fue ministra de Defensa con Aznar, justo en los años cuando España entró en la Guerra de Irak. Lo puntualizo por si no la conocíais. A principios de esta semana era Rita Barberá la que precisaba que el verdadero peligro venía de los independentistas: “Pedro Sánchez está haciendo un flaquísimo favor a España por esa radicalidad en la que está entrando, haciendo posible que el ámbito de soberanismo independentista catalán llegue hasta el límite de Murcia”. Me preocupa especialmente esta declaración, siendo como soy habitante de Castalla, un pueblo de Alicante. Estaré atento, ya os iré contando. Una advertencia sobre el líder socialista que era respaldada poco después por otro miembro del PP, Carlos Floriano, quien confirmaba que “Pedro Sánchez está optando por la radicalidad y el extremismo”. Y esta misma mañana el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, hablando en RNE sobre seguridad ciudadana y los programas de Carmena y Colau, nos decía que los que vienen son los anarquistas: “Si se llevaran a la práctica algunas de las medidas de esos programas, la convivencia pacífica y libre se vería deteriorada enormemente. Nuestras libertades y derechos no se podrían disfrutar en plenitud”.

Yo no sé a vosotros pero a mí me han convencido. Sean los de Podemos anarquistas, independentistas, terroristas yihadistas, comunistas o fascistas, lo que queda claro es que algo hay que hacer. Los españoles no podemos quedarnos con los brazos cruzados. Es de agradecer que tanto desde el Gobierno como desde el PP en general nos vayan alertando de que la democracia y las libertades están en serio peligro. Pero hay que dar un paso más, pasar a la acción. Hace unos años Tarantino nos dio una idea en su película sobre la Segunda Guerra Mundial. “No he venido aquí para enseñar a los nazis humanidad. Los nazis no tienen humanidad” le decía con absoluta razón Brad Pitt a sus súbditos, justo antes de empezar a matar alemanes y quedarse con sus cabelleras como premio. Parece cruel pero no es mala opción. Con gente que viene a quemar iglesias, a implantar campos de concentración o a realizar atentados terroristas se debe actuar con la mayor crueldad posible. Yo ya estoy afilando mi cuchillo. ¿Os imagináis el valor que tendría la cabellera de Pablo Iglesias, con esa coleta? Tela.

martes, 26 de mayo de 2015

24M: Más pactos, más democracia


Los resultados de las elecciones autonómicas y municipales del pasado 24 de Mayo ofrecen la conclusión que, en mayor o menor medida, se esperaba. La casi desaparición total de las grandes mayorías, la llegada con fuerza de los partidos emergentes y el claro retroceso del bipartidismo PP-PSOE. La mala praxis de los dos grandes partidos durante los últimos años ha sido castigada duramente por los ciudadanos. Apenas llegan al 52% del total de los votos. El panorama que queda es una España más fragmentada, con diputaciones y ayuntamientos mucho más repartidos entre todos los partidos. Será necesario pactar la mayor parte de las medidas. Más democracia, por tanto.

Las dos ciudades españolas en el mundo, Madrid y Barcelona, simbolizan este cambio. La ex-jurista Manuela Carmena y la activista social Ada Colau encabezan dos listas formadas en gran parte por gente de base, sin apenas experiencia en política, articuladas sobre todo por Podemos, junto a otros grupos ciudadanos. “Ahora Madrid” y “Barcelona en Comú” han demostrado que pese a contar con muchos menos medios que los partidos tradicionales se puede llegar al poder con la ilusión de cambio de la gente. Serán, salvo sorpresa, las próximas alcaldesas pactando con otros grupos de izquierdas, desbancando así los mandatos tradicionales de PP y CIU respectivamente. Algo impensable hace apenas unos meses. Como también lo parecía el que algún día Rita Barberá dejara de ser alcaldesa de Valencia. Tras casi 24 años en el cargo, volvió a ganar pero esta vez sin mayoría absoluta, por lo que un pacto progresista liderado por Compromís la sacará del Ayuntamiento. Idénticos casos, curiosamente, se dan en las tres siguientes grandes ciudades del país, Sevilla, Zaragoza, y Málaga. En todas ellas gana el PP, pero los pactos decidirán quién gobierna. Unos acuerdos que se prevén mucho más factibles entre las formaciones de izquierdas (PSOE y Podemos) que entre los centro-derecha (PP y Ciudadanos). Sobre todo por las fuertes acusaciones de los de Albert Rivera a la forma de actuar del partido de Gobierno, principalmente en temas de corrupción. Es un patrón que se repite en la mayoría de municipios y que, siguiendo esta lógica, puede provocar un vuelco hacia la izquierda en los Ayuntamientos españoles. Lo mismo ocurre en clave autonómica. Los populares pierden todas sus mayorías absolutas, y el poder prácticamente seguro en Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Extremadura en favor de pactos que serán liderados por el PSOE. Y está por ver cuántas comunidades de entre las restantes son capaces de mantener pactando con Ciudadanos. En cuanto a los partidos, destaca la entrada definitiva en las instituciones de los dos emergentes. Los de Rivera se han quedado eso sí algo cortos respecto a las enormes expectativas que generaron, pero serán claves a la hora de negociar, mientras que los de Iglesias parecen haber acertado con la estrategia de presentarse con distintas marcas junto a otros grupos viendo sus grandes resultados. Menos contentos deben estar los socialistas, que retroceden en número de votos totales respecto a 2011 pero que recuperarán poder mediante los pactos. Y los grandes perdedores son, sin duda, UPyD (que casi desaparece del mapa), Izquierda Unida (que sólo puede presumir de las marcas en las que ha ido junto a Podemos) y sobre todo un PP que se deja casi 2,5 millones de votos respecto a hace cuatro años.

Si bien es cierto que los populares han vuelto a ser los más votados, superando por estrecho margen al PSOE, si comparamos sus resultados con los de las anteriores municipales veremos claramente su batacazo. El gran número de mayorías absolutas que consiguieron en aquel momento les otorgó un poder inmenso a la hora de gobernar y aprobar medidas sin consultar para nada con la opinión de la oposición. Una legislatura en la que han hecho y deshecho a su antojo, reforzados además por la aplastante victoria de Rajoy en las generales. El balance: un retroceso importante de libertades (televisión pública, prensa o manifestaciones), escandalosos recortes en servicios sociales (sanidad y educación sobre todo), una corrupción que no cesa y su ficticia recuperación económica. Y digo ficticia porque esa reducción progresiva del % de paro de la que tanto alardean se está produciendo a causa de bajos salarios, contratos temporales y emigración de muchos jóvenes. Un país en el que los índices de pobreza van aumentando constantemente no puede haber salido de ninguna crisis. A esta “recuperación” se aferraron durante la campaña electoral. No ha colado. El PP pierde todas sus mayorías absolutas, gente nueva entra en las instituciones y llega la hora de los pactos. Un nuevo escenario que, lejos de producir el temor de si se podrá o no gobernar así como dicen algunos, sólo puede traer que cosas positivas. Comienza una legislatura en la que el diálogo y los acuerdos serán los protagonistas. Si las propuestas no son sacadas adelante no será por culpa de los gobiernos de coalición, será porque simplemente no son lo suficientemente buenas. A ponerse todos las pilas pues. No sé si “el cambio” del que tanto se habla ha llegado o no, el tiempo lo dirá. Lo que sí está claro es que se tendrán en cuenta por fin todas las voces, sobre todo (y aquí está lo más importante) la de aquellos que peor lo están pasando. Y eso siempre es una buena noticia.

miércoles, 13 de mayo de 2015

La "ignorància" dels castelluts

Veient les inexplicables mesures que adopta a menut la classe política un ja no sap si es deuen a la pròpia incompetència dels protagonistes o, el que es pitjor, al seu a priori fort convenciment de que els ciutadans som ignorants. Qualsevol de les dos opcions ens deuria preocupar. Una sensació que desgraciadament es repeteix en tots els àmbits (estatal, autonòmic i municipal) i que pareix aguditzar-se en èpoques preelectorals, on tot val per tal de fer-se amb un grapat de vots. A Castalla ens trobem aquests dies amb un clar exemple.

A principis del passat mes d’Abril començaren les obres d’adaptació i remodelació de l'Avinguda República Argentina. Consistiran en l’eliminació de les moreres i la vegetació existent, així com les voreres, les quals quedaran ampliades considerablement. Finalment es procedirà a asfaltar de nou la zona de trànsit. El termini estimat per als treballs és de quatre mesos, amb una pausa d’uns dies per la Fira de Sant Isidre d’aquest cap de setmana. I el seu pressupost es troba al voltant dels 340.000€, finançat al 50% entre Ajuntament i Diputació d’Alacant. Des de la Regidoria d’Urbanisme es fa referència al mal estat d’algunes moreres, l’aparició de rates en diversos punts i  el deterior d’alguns desaigües. Uns arguments de llarg insuficients per justificar una intervenció de tal magnitud, i que es podrien solucionar amb actuacions concretes als punts problemàtics representant així un cost econòmic molt menor. A més, jo em pregunto: és necessari realment ampliar les voreres en una avinguda amb tan poc trànsit peatonal durant l’any (excepte dies concrets com el Carnaval, la Cavalcada o Sant Isidre)??? Fa falta també asfaltar de nou eixe carrer??? Gran part del clamor popular contra les obres està centrant-se en la pèrdua de vegetació o la llàstima que dona “veure l’Avinguda sense les moreres”. No és el més greu i fins i tot aquestes demandes podrien ser discutibles. El vertader drama és comprovar com es destinen tal quantitat d’euros en una obra tan innecessària, enlloc de fer-ho en altres menesters molt més importants. El Col·legi Públic Rico Sapena, les associacions locals o el Casc Antic, per exemple. El cas de “les escoles” és lamentable. En Octubre de 2010 l’edifici es va desallotjar a causa d’unes deficiències estructurals detectades i uns 300 xiquets es van veure obligats a traslladar-se a aules prefabricades. Aquí segueixen quasi cinc anys després, amb problemes com falta d’espais o goteres. I el que és pitjor, ningú sap fins quan, doncs el Projecte de demolició i construcció d'un nou edifici segueix paralitzat als arxius de la Generalitat. L’Agrupació Musical Santa Cecilia és possiblement l’entitat cultural amb més integrants del poble. L’Ajuntament aporta uns 23.000€ anuals, res més. La multitud d’actes en els que la banda col·labora (Festes, processons, concerts,...etc) no estan remunerats. Una Banda d’un centenar d’integrants amb nombrosos compromisos i viatges durant l’any que amb prou feines cobreix totes les despeses. La seua Escola de Música tampoc té suficient amb la mínima ajuda que rep de Conselleria, ni molt menys, i els xiquets tenen que pagar mínim 200€ cada any per a les seues classes. El Club de Futbol Castalla concentra cada any a altres 150 joves y rep 15.000€ de subvenció, recursos que tan sols arriben per a autobusos i àrbitres. Cadascun dels jugadors es veu obligat a abonar cada temporada 150€ de quota per pagar-se equipaments, assegurances mèdiques i fitxes federatives. El Club d’Atletisme creix any rere any, contant en l’actualitat amb uns 130 membres. No reben cap subvenció anual com a tal, tan sols 2.000€ per a La Volta a la Foia i una xicoteta ajuda per al Cross del Centre Històric. Precisament aquesta zona del poble ja fa anys que ve reclamant una millora. Carrers quasi abandonats i cases que es cauen a trossos és el resultat de la inacció d’uns polítics que des de fa temps miren cap altre costat davant les queixes dels veïns que viuen al cor de Castalla. Tan sols l’encomiable tasca de l’Associació d’Amics i Veïns del Centre Històric ens ofereix una mica d’esperança de cara al seu futur. Són només alguns exemples de situacions on és molt més necessari invertir abans que fer-ho a l’Avinguda, però hi ha molts més.


Els vertaders motius de les obres es troben en la proximitat de les eleccions autonòmiques i municipals, no ens enganyem. A multitud de localitats, no solament aquí, s’inicien “casualment” nombroses obres públiques durant les setmanes prèvies a la cita electoral. Els governants pareixen estar convençuts de que això és el que demana la població, l’únic important al cap i a la fi. Com si amb carrers nous i nets s’asseguressin ja els vots que busquen. Em nego a acceptar que la major part dels castelluts disposem de tal ignorància. O tal volta així sigui, ja ho començo a dubtar, veient en mans de qui hi depositem la nostra confiança.

domingo, 26 de abril de 2015

La forma antes que el fondo

Las apariencias engañan, dicen. Es peligroso además dejarse llevar y fiarnos demasiado por ellas, sin prestar interés por lo que hay detrás. Y menos aconsejable aún es anteponerlas a ese contenido a la hora de elegir. Cuando vamos a comprar un coche nos fijamos en su forma, su color o sus faros, de acuerdo, pero lo primero que preguntamos en el concesionario es acerca de sus prestaciones. Lo mismo nos pasa en la frutería. De poco sirve la hermosura de una sandía si después al abrirla descubrimos que no sabe a nada. O cuando vamos a hacer un regalo. Por muy bonito que sea su envoltorio lo importante es lo de dentro.

En las primarias del pasado mes de Julio, los militantes del PSOE decidieron que el envoltorio era tan bonito que no hacía falta mirar qué había dentro. Pedro Sánchez es un hombre alto, guapo, con un bonito tono de voz, que sabe leer muy bien y con una mirada seductora a cámara. Los votantes socialistas se encandilaron con dichos atributos y lo eligieron como Secretario General del partido, depositando en él su confianza para la ansiada regeneración que buscaban. Lo hicieron por delante de un hombre mucho más preparado, más inteligente y con mayores capacidades como Eduardo Madina. Eso sí, con menos "carisma". En estos pocos meses las dudas dentro de la organización no han hecho más que crecer. Una facción intenta convencer a Susana Díaz para que renuncie a Andalucía y coja las riendas en Madrid. Y voces importantes del partido no ocultan ya su descontento con el madrileño. Los dos ex-Presidentes del Gobierno socialistas, sin ir más lejos. De todos es sabido que el preferido de Zapatero en las primarias era Madina, y hace unos días González confirmaba lo mismo en el programa “Viajando con Chester”. No es buena señal, ni mucho menos, tanta división de cara al futuro. Pero es más que lógica viendo las capacidades de Sánchez. En estas dos últimas semanas ha sido protagonista... y no por su buen hacer al frente de la oposición precisamente.


Hace 15 días en “El Objetivo” hablaban de su amiga Juana. Un nombre que Pedro suele utilizar en muchos discursos refiriéndose a las mujeres que encuentra por España y que le cuentan sus difíciles situaciones. No sabemos si se trata de la misma, a la que le gusta mucho viajar y cambiar de trabajo, o que da la casualidad que sólo coincide con “Juanas” en sus viajes… quién sabe.



Dos días después, en el Congreso de los Diputados, no se le ocurrió otra cosa que votar a favor de la nueva ley contra el aborto del PP a pesar de la posición claramente contraria de su partido. Se supone que fue un error (él mismo lo dijo horas después y pidió disculpas), aunque yo no pondría la mano en el fuego la verdad. 
El Martes siguiente, mientras visitaba Soria, dejó un mensaje en Twitter en el que se refería a la ciudad numantina como “la cuna de Machado”, cambiándole de repente y porque sí, el lugar de nacimiento al histórico poeta andaluz. Quizás el hecho de que su verdadera ciudad natal, Sevilla, también empiece por “s” fue lo que le confundió… digo yo vamos.


Y ya la última (de momento) se produjo justo el día siguiente, otra vez en el Congreso. Mientras se dirigía a Rajoy, pronunció la errónea expresión “miembros y miembras”, causando las carcajadas de los presentes. Inmediatamente insinuó que estaba bromeando, como reeditando el “momento Bibiana Aído” de hace unos años, tan comentado en su momento. Poco creíble su excusa, si recordamos que se trataba de una Ministra de un Gobierno socialista.



Sí, es cierto, son sólo cuatro anécdotas, pero dejan entrever la incompetencia del líder de la actual oposición. Un líder que pronuncia palabras bonitas pero vacías, que ha ido dando bandazos todo este tiempo en varios asuntos y que genera poca o ninguna ilusión entre sus posibles votantes. Bien harían en el PSOE en reflexionar seriamente sobre si de verdad quieren que sea esta su apuesta de futuro. Si así lo deciden, años duros tienen los socialistas por delante. Sánchez nunca será Presidente del Gobierno… apostaría dinero por ello. Es más, incluso me cuesta verle aceptando debates electorales con gente como Rivera, Iglesias o Garzón… no creo que se lo aconsejen sus asesores. Por su propio bien, digo. Es lo que tiene dejarse seducir por la forma y no prestar atención al fondo.