"Las críticas no serán agradables, pero son necesarias". Winston Churchill.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Cómo te atreves a volver


"Díganlo en España, por favor. Colombia ya no es sólo drogas y violencia. Hemos cambiado, ahora somos mucho más que eso. Que lo sepan allá, por favor". Cuando oyes esto en pleno Medellín a los pocos días de llegar, el nudo que se te forma en la garganta apenas te permite articular palabra. Seis meses después, reflexionando en el vuelo de regreso Bogotá-Madrid, te das cuenta de que aquel hombre tenía razón.

Cuesta horrores hacer desaparecer las etiquetas. Por muy lejano en el tiempo que quede el acontecimiento que lo provocó, esa marca quedará en la memoria de la mayoría de la gente para siempre. Y más si se trata de un país a 8.000 km, y del que apenas se habla en prensa o televisión. Lo cierto es que en Colombia apenas se podía vivir en los años '80 y '90. El narcotráfico, las guerrillas y las bandas urbanas sumergieron al país en una espiral de violencia continua. La misma Medellín, por ejemplo, se convirtió en la ciudad más violenta del mundo con casi 400 homicidios cada 100.000 habitantes. La genial serie "Narcos" lo muestra con todo detalle. Sin embargo, en los últimos veinte años el país ha ido mejorando progresivamente. La concienciación ciudadana (empezando por las escuelas), las actuaciones policiales del Estado y una mejor redistribución de la riqueza está dando sus frutos, y la violencia se va reduciendo cada vez más a determinados barrios y zonas específicas del país. Los cuatro años de negociación entre Gobierno y las FARC también han ayudado, y el futuro sin guerra que los cafeteros tienen por delante es esperanzador. Otra vez la capital del departamento de Antioquia es el mejor ejemplo (esta vez para bien), siendo nombrada incluso en 2013 como "ciudad más innovadora del mundo" por el Wall Street Journal, por su apuesta por el conocimiento y la investigación como base de su economía, así como por su plan de integración de los barrios más castigados de la ciudad, con su famoso Metrocable como símbolo. Es verdad que queda mucho por mejorar, sobre todo en temas de seguridad y reducción de la pobreza, pero la dirección tomada es sin duda la correcta.

Hay que estar allí, mezclarse con aquella maravillosa gente, para comprobarlo de verdad, pero uno también se alegra de que los medios de comunicación lo vayan reflejando de vez en cuando. Que hoy en día se hable en televisión del recién firmado Acuerdo de Paz, de Shakira y el joven grupo Morat, o de James Rodríguez y Nairo Quintana en lugar de por la violencia o las drogas es significativo. Colombia ha vuelto. Y amenaza con quedarse para siempre.


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